Cuerpo y energía: los chakras

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En esta ocasión voy a escribir sobre el cuerpo y la energía, más concretamente sobre los chakras. Como ya hemos comentado en algún otro post, el enfoque gestáltico asume a la persona como un todo unificado en el que tanto la mente, como las emociones y el cuerpo, forman parte de esta totalidad.

En relación al origen y significado de los chakras, comentar que en el siglo II d.C. ya se menciona el nombre de los seis primeros chakras en un texto hinduista. Desde el hinduismo se les describe como centros energéticos (distribuyen la energía) que no se pueden medir y están relacionados con zonas concretas de nuestro cuerpo. Posteriormente, a finales del siglo XIX, los escritores de la teosofía (creencia esotérica occidental) consideraban que los chakras no eran seis sino siete e incluyeron al séptimo chakra.

En este texto me voy a centrar en describir qué cualidades poseen y a qué áreas corresponden estos siete chakras, que están distribuidos a la largo de nuestro tronco. Cada uno de ellos se corresponde a un aspecto de la persona y os invito a que podáis escuchar y explorar cómo los sentís vosotros.

Primer chakra, centro bajo (Muladhara): Está ubicado en la base de la columna, zona del perineo. Le corresponden los pies, las piernas los huesos y los glúteos. Su color es el rojo y su elemento la tierra. Está relacionado con la supervivencia, la salud, la pertenencia, la tribu y la confianza. Cuando está equilibrado aporta firmeza, estabilidad, seguridad y tranquilidad. En desequilibrio da inseguridad, cansancio, desconexión del cuerpo, poca disciplina, dificultad con los límites, miedo a los cambios y falta de concreción. Ayuda a la sanación la conexión con el cuerpo, el ejercicio físico, los masajes, el yoga, sanar la relación (de la infancia) con la madre, trabajar arcilla con las manos y el contacto con la naturaleza.

Segundo chacra, centro lumbo-sacro (Swadhistana): Está ubicado en el bajo abdomen (4 dedos por debajo del ombligo). Le corresponden los genitales, la matriz, los riñones, la vejiga y el sistema circulatorio. Su color es el naranja y su elemento el agua. Está relacionado con el deseo, el placer, la sexualidad, la creatividad, el movimiento, la sensación y la capacidad de autosostén económico. Cuando está equilibrado aporta alegría de vivir, moverse con gracia, límites sanos e inteligencia emocional. En desequilibrio provoca ausencia de deseo, crítica, amargura, rigidez (corporal y en actitudes), seducción manipuladora y dependencia emocional. Ayuda a la sanación la terapia de movimiento, sanar al niño interior, la elección apropiada de placeres sanos y el desarrollo de la sensatez.

Tercer chakra, centro medio (Manipura): Está ubicado en el plexo solar, entre el ombligo y la boca del estómago. Le corresponden el sistema digestivo y los músculos. Su color es el amarillo y su elemento el fuego. Está relacionado con la vida emocional, la autoestima, la autonomía y la acción, es el centro de poder personal. Cuando está equilibrado podemos manifestar nuestras emociones de forma sana, podemos cuidar de nosotros mismo y de los demás, tenemos voluntad y somos responsables, sentimos seguridad y coraje ante la vida. En desequilibrio nos falta la confianza, tenemos una baja autoestima, nos mostramos muy sensibles ante las críticas, somos desconfiados, tercos y arrogantes. Ayuda a la sanación el tomar riesgos, conectar con la tierra, el trabajo con el ego, la relajación profunda y el ejercicio físico vigoroso.

Cuarto chakra, centro cardíaco (Anahata): Está ubicado en la zona del pecho, en el corazón. Le corresponden el pecho, los pulmones, los brazos y las manos. Su color es el verde y su elemento el aire. Está relacionado con la compasión, el amor, las relaciones, la unidad, el compromiso, el servicio y la ecuanimidad. Cuando está equilibrado nos sentimos generosos, compasivos, empáticos, pacíficos, amorosos y nos aceptamos a nosotros mismos y a los demás. En desequilibrio nos comportamos de forma egoísta, nos mostramos introvertidos y buscamos la soledad. Tenemos tendencia a sentir rabia, resentimiento, celos y amargura. Ayuda a la sanación la autoaceptación, examinar las expectativas que ponemos en las relaciones, perdonar cuando es apropiado, soltar la tristeza y la pena y escribir para el autodescubrimiento.

Quinto chacra, centro laríngeo (Vishudha): Está ubicado en la garganta. Le corresponden el cuello, la cara, los hombros, los brazos y los dedos. Su color es el azul y su elemento el sonido. Está relacionado con la comunicación, el intelecto, la creatividad, la capacidad para tomar decisiones, la voluntad, la escucha y la expresión de uno mismo. Cuando está equilibrado tenemos una comunicación clara y honesta, vivimos creativamente, somos espontáneos y sabemos escuchar. En desequilibrio podemos presentar un exceso de control, crítica y prejuicios, así como dificultad para aprender y para poner palabras a los sentimientos, miedo a perder el control y a no tener autoridad. Ayuda a la sanación el soltar tensión de cuello y hombros, cantar, recitar mantras y la creatividad sin ningún fin en concreto.

Sexto chakra, centro frontal (Ajna): Está ubicado en el centro de la frente (el tercer ojo). Le corresponden los ojos, la frente, las sienes, la región occipital y el cerebelo. Su color es el índigo y su elemento el pensamiento creativo. Está relacionado con la intuición, la observación sin juicio, la imaginación, los sueños, la visualización y la clarividencia. Cuando está equilibrado nos da presencia, habilidades intelectuales, capacidad de síntesis, buena memoria, capacidad para recordar sueños, receptividad a las ideas de otras personas, discernimiento y conciencia de las propias dificultades. En desequilibrio tenemos problemas de aprendizaje, rigidez mental, dificultad para concentrarnos, estrechez de miras y depresión. Ayuda a la sanación la meditación, la visualización creativa, la arteterapia, el trabajo con los sueños y la hipnosis.

Séptimo chakra, centro coronario (Sahasrara): Está ubicado en la coronilla. Le corresponden la corteza cerebral y el sistema nervioso central. Su color es el violeta y su elemento la luz. Está relacionado con la unión con lo absoluto, la conciencia, la meditación, la trascendencia y la iluminación, así como con el sistema de creencias, la ética, la divinidad, la fe y la espiritualidad. Cuando está equilibrado nos aporta júbilo, una mente abierta, inspiración y conexión con lo espiritual y con la propia sabiduría. En desequilibrio nos da confusión, apatía, intelectualismo o materialismo excesivo y alienación mental. Ayuda a la sanación la disciplina espiritual y la meditación, así como la revisión de nuestro sistema de creencias.

Espero que esta descripción de cada uno de los chakras os ayude a poder hacer una lectura de como están vuestros centros energéticos y de cómo y cuánto os están influyendo en vuestra forma de estar en la vida.

 

 

                                                                                                              Miriam Sans

 

 

 

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