Polaridades y gestalt

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En el post de este mes os voy a hablar de las polaridades en gestalt y de cómo para la terapia gestalt éstas forman parte importante de la personalidad. En gestalt utilizamos las polaridades como herramienta de trabajo, donde podemos experimentar que lo saludable para la persona es integrar en lugar de alienar. A menudo, esa parte de la personalidad que nos hace sufrir o no queremos ver cómo propia y alienamos (ponemos fuera o en otros) si la integramos ampliamos nuestros recursos. Entonces ampliamos nuestra capacidad de darnos cuenta, eligiendo libremente nuestra respuesta frente a lo que la vida nos brinda en lugar de  actuar por miedo, evitación o rechazo.

Si buscamos la definición de polaridad, según el diccionario de la Real Academia Española encontramos: Polaridad: condición de lo que tiene propiedades o potencias opuestas, en partes o direcciones contrarias, como los polos.

Fritz Perls (creador de la terapia gestalt) coge del autor Friedlander el concepto del punto cero de indiferencia creativa o punto de equilibrio entre opuestos. Para Perls las polaridades son extremos de identificación, cuando uno se identifica con un extremo rechaza al otro y lo vive como extraño a sí mismo. Cuando hacemos el proceso de integración admitimos ambos extremos (polos) como parte de nosotros, somos capaces de identificarnos con ellos y para que esto pueda suceder el punto donde podemos ir de un extremo hacia otro es el punto cero, cuando nos instalamos en el centro somos capaces de elegir un extremo u otro según sea la situación que vivimos. Por otro lado, para poder situarnos en el centro hacemos previamente todo un trabajo de diferenciación, ya que si los polos no están diferenciados no puede haber integración. Cuando somos capaces de integrar rasgos opuestos completamos más la persona y desaparece la división interna.

Algunos ejemplos de polaridades en la personalidad son agresión/sumisión, crueldad/amabilidad, parte masculina/parte femenina de cada persona, resentimiento/aprecio, contacto/retirada, perro de arriba (opresor)/ perro de abajo (oprimido), etc. Como herramienta de trabajo en gestalt utilizamos la técnica de la silla vacía dónde lo que se pretende es establecer un diálogo entre las partes diferenciadas (polos) e integrarlas, poniéndonos en un lugar y en el otro logramos un darnos cuenta psíquica y corporalmente que nos permite sentir como propio lo rechazado o temido para luego volver al centro. En palabras del propio Perls “Si el contacto es demasiado prolongado se torna inefectivo o doloroso; si la retirada es demasiado prolongada, interfiere en el proceso de vida”.

Si nos fijamos un momento en la parte emocional, también podemos darnos cuenta como decía el autor Kurt Goldstein (estudió los daños cerebrales en las personas) que “la integración es forzosa en un organismo sano y complejo. Sólo acarrea conflictos cuando la función bloqueada se hace crónica y no está disponible en caso de necesidad”. En lo emocional ocurre lo mismo, el extremo no aceptado (el socialmente considerado como sentimiento negativo, por ejemplo odio, rencor) además de no estar disponible cuando hace falta nos perturba e inquieta y dificulta el poder vivir con plenitud el extremo opuesto, la emoción opuesta (amor, aprecio).

Desde la óptica de la terapia gestalt conviven en un mismo campo el mundo interno y la conducta de las personas, las sensaciones corporales y las emociones, la acción corporal y el pensamiento, etc. En gestalt diferenciamos para poder ver cuáles son las partes que impiden que la situación avance de forma natural (auto regulación) y poder así trabajar en la dirección de la integración.

Acabaré el post de este mes con palabras del propio Perls que resumen perfectamente el tema de hoy y una cita de Heráclito en sintonía con lo comentado. Feliz y fructífero octubre. ¡Hasta pronto!

La filosofía básica de la Psicoterapia Gestalt es la naturaleza entre diferenciación e integración. La diferenciación conduce por sí misma a las polaridades. Como dualidades que son, estas polaridades lucharán entre sí y se paralizarán unas a otras. Integrando los rasgos opuestos, lograremos que la persona se complete de nuevo.

                                                                                                                                                             Fritz  Perls

Lo vivo y lo muerto son una misma cosa en nosotros, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo: lo uno, movido de lugar, es lo otro. Y lo otro, a su lugar devuelto, lo uno.

Heráclito

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