Descanso y productividad

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Recién llegada de las vacaciones, quiero dedicar este post al descanso y a la productividad. El motivo por el cual pongo atención sobre este tema es por la sensación de inquietud y/o mala conciencia que supone, para algunas personas, el estar sin hacer algo que consideren productivo. Es un tema que he comentado y resulta ser un fenómeno bastante común. Estamos tan habituados a tener un día a día repleto de deberes y actividades que, cuando llegan las vacaciones, cuesta parar. Este es el primer punto, a algunas personas les resulta difícil bajar el ritmo en vacaciones, pasan tantos meses acelerados que, cuando llegan las vacaciones, necesitan un tiempo para ir reduciendo su nivel de actividad. Es complicado pasar de 100 a 0 de un día para otro, igual que cuando realizamos ejercicio físico, no paramos de correr de repente, sino que vamos disminuyendo el ritmo…por lo menos así lo aconsejan los profesionales.

Y, en segundo lugar, nos encontramos con la sensación de que, si no estoy haciendo nada de provecho (productivo), estoy desperdiciando el tiempo. Según el diccionario de la real academia española productivo significa “Que tiene virtud de producir” y “Que es útil o provechoso”.  Dada la educación y estándares de nuestra sociedad, resulta difícil asumir que puede ser beneficioso estar sin realizar alguna actividad que consideremos útil.

Por otra parte, existe otra cuestión: ¿Qué considera cada persona como útil? Durante las vacaciones, para algunos puede ser visitar otros países para conocer otras culturas y costumbres, para otros entrar en contacto con la naturaleza subiendo montañas o bien haciendo submarinismo, hay quien prefiere dedicar el tiempo a leer aquellos libros que hace meses tiene en la mesilla de noche, la cuestión es que muy pocos consideran útil parar. Simplemente parar. Estar en contacto con el silencio, la no actividad, el descanso en el sentido más literal de la palabra. Por cierto, según el diccionario de la real academia española, descanso significa “Quietud, reposo o pausa en el trabajo o fatiga”. Quiero resaltar la primera parte de la definición, es decir, quietud y reposo. Por el contrario, la mayoría de las ocasiones, este descanso es confundido con otras actividades que, no niego que son una forma de desconectar y resultan enriquecedoras, pero no son un descanso.

Considero que, especialmente en estos tiempos donde todo se mueve de una forma tan dinámica y en el que recibimos constantemente un sinfín de estímulos, es especialmente importante dedicar parte de las vacaciones (y, desde mi punto de vista, también del día a día) a descansar. Poder parar la actividad, desconectar del exterior para conectar con el interior…o no, simplemente para quedar en el silencio, en el vacío, en el no movimiento, en el no pensamiento, en la no acción. Esto parece ser realmente complicado para muchas personas, ya sea por aburrimiento, por la sensación de no productividad (que está asociada a una pérdida de tiempo o a estar haciendo algo malo) o por cualquier otro motivo. El hecho es que olvidamos que el descanso, yo diría que más allá de dormir, es una de nuestras necesidades básicas, como comer y beber.

Paradójicamente, hay muchas personas dedican sus vacaciones a algo que les supone más estrés, como realizar turismo y ver, en el tiempo del que disponen, la mayor cantidad de museos, monumentos, parajes idílicos, etc. que puedan, aunque esto les suponga seguir yendo a un ritmo acelerado. Y, como comentaba antes, no digo que esto no les ayude a desconectar y les ilusione y enriquezca en la medida de que cada uno elige hacer aquello que le motiva. Lo que expongo es que es importante descansar, al menos, una parte de las vacaciones. Y parece que, hoy en día, ni siquiera en vacaciones podemos parar el ritmo. Me temo que esto se debe, en gran medida, a la exagerada importancia que le damos a la productividad y a la sensación de desperdicio del tiempo y/o mala conciencia que tenemos, cuando no estamos “haciendo algo”.

Así que, para finalizar, si no lo habéis hecho durante las vacaciones, os animo a dedicar un tiempo de vuestro día a día a descansar, es decir, parar, sentiros y observar que sucede cuando no estáis haciendo nada productivo, cuando no estáis haciendo nada en absoluto. Está claro que la salud lo agradecerá y quien sabe que frutos puede dar el descanso…no como objetivo, sino como consecuencia de cuidaros.

Y, para aquellos que presentéis mayor resistencia al descanso por considerar que no es algo útil, os dejo una frase del escritor estadounidense y premio Nobel de literatura John Steinbeck: “El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”.

 

Miriam Sans

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